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Aviones de papel

“Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán”.

Lo que no deberías perderte en PARÍS

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Lo que no deberías perderte bajo ningún concepto

París es una ciudad que merece ser visitada varias veces en la vida. Es más, me atrevería a decir que hay que visitarla periódicamente, porque siempre va a sorprenderte con nuevos rincones, nuevas exposiciones, nuevos eventos, nuevos locales, etc.


Pero si eres de los que les gusta aprovechar las ofertas de última hora y, además, tienes la suerte de encontrar un vuelo baratito a París para pasar un fin de semana, aquí va nuestra recomendación de lo que no deberías perderte bajo ningún concepto. 

Dependiendo del tiempo que tengas, también te recomiendo que, al menos, visites el Louvre, el Musée d’Orsay y el Centre Georges Pompidou. Desconozco cuánto te interesa el arte, pero una de las ideas que triunfan al visitar estas ciudades es dedicar un par de horas diarias a visitar museos. Pero siempre eres tú el que eliges qué hacer, claro. Por ejemplo: si llueve a cántaros, un museo es buena idea; si hace un bonito día, pasear por Montmartre es ideal.

Bueno, basta de peroratas. Comencemos con tu itinerario por París. Cogiste un vuelo y llegaste de noche a la ciudad del amor. Saliste a cenar algo rápido y ¿fuiste a dormir pronto para madrugar? Bien hecho, porque tienes mucho que ver.
Primer día, comencemos a lo grande. Toma el metro hasta la estación de Trocadéro y desde allí comenzaremos a caminar hacia la Torre Eiffel, símbolo indiscutible de la ciudad e incluso de todo Francia.



Normalmente, tendrás un mínimo de media hora de cola si quieres subir a la Torre Eiffel. Quizás más. Pero no importa, hazlo o te arrepentirás. Al bajar de la torre, camina por el Champ de Mars hasta el Mur de la Paix y, desde allí, dirígete al Dôme des Invalides para ver la tumba de Napoleón. Para entonces, ya se te habrá hecho la hora de comer. Un restaurante casero y nada caro por la zona: el Bistrot du 7ème.
Pero no comas demasiado, que toca caminar de lo lindo. Comenzaremos desde la tumba de Napoleón y vamos por Les Invalides hasta la ribera del Sena hasta llegar al Musée d’Orsay.






¿Vas bien de tiempo? El museo vale la pena. Sino, sigue, sigue. Hay mucho por ver aún. Coge el Boulevard Saint-Germain, el Boulevard Raspail, la Rue de Grenelle y la Rue du Vieux Colombier para llegar a la Iglesia de Saint-Sulpice, famosísima desde el Código Da Vinci.
Después de visitarla baja hasta los Jardines de Luxemburgo, visita el modelo original de la Estatua de la Libertad -la buena, sí- y dirígete hacia en Pantheon.
Desde allí sube hacia el Sena de nuevo, pasa por La Sorbonne y visita la hermosa Iglesia de Saint-Séverin. ¿Cansado? Ya solo nos queda que conozcas las joyas de la Île de la Cité. Comienza por El Palacio de Justicia, Sainte Chapelle y acaba tu día en la Catedral de Notre-Dame.
Habrá sido un día extenuante, lo sé. Pero ¿sabes cuánta historia y cuánto arte has visto en un solo día? Ahora trata de cenar algo y a descansar. En Barrio Latino, al sur de la Catedral de Notre-Dame puede ser una buena idea para encontrar un restaurante. Los hay a montones.

Comienza el segundo día y aún no has tenido tiempo de asimilar todo lo que viste ayer. Pero vamos a ello, las fotos fantásticas que habrás hecho te ayudarán a recordarlo todo. Desayuna en tu hotel y dirígete hacia el Louvre. Admira el edificio, la pirámide y, al menos, entra para admirar la Gioconda, ¿no?
Partiendo desde el Louvre mira hacia los Champs Elysées. Allá a lo lejos, verás el Arco de Triunfo. Hacia allí vamos.

 El itinerario a pie comienza desde el propio Louvre y desde los Jardines de las Tullerías, pero nos vamos a desviar un poquito para visitar la Place Vendôme y la Iglesia de la Madeleine. Luego volvemos para admirar la bonita Place de la Concorde y comenzamos un paseo de lujo y glamour. Tan típico y tópico como esencial.
Por los jardines de los Champs Elysées no te pierdas el Petit Palais y Le Grand Palais y desde la Place Franklin Roosvelt hasta el Arco de Triunfo, no te pierdas los restaurantes y las tiendas más exlusivas, además de algún que otro fast-food.
Evidentemente los restaurantes aquí son caros, así que si no quieres acabar en un McDonnalds, busca las calles paralelas a los Champs Elysées para descubrir buenos restaurantes y mejores precios. ¿Alguno que recomendarte? Les Enfants Terribles, por ejemplo. No es de los más baratos pero es exquisito.

Si entraste en el Louvre quizás hayas podido acabar el itinerario como para ir a cenar. En cambio, si no viste ninguna obra de arte, habrás podido comer por esta zona, por lo que para tu última tarde en París, ¿qué hacer? Un itinerario a pie por Montmartre. Bien sea el itinerario más bohemio o el que prefieron los más cinéfilos, inspirado por la película Amélie.


¿Te sobran unos minutos aún en París? Toma el metro y vuelve a Trocadéro para ver la Torre Eiffel iluminada de noche… Qué placer.

 

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